Texto: Diario Sur. Foto: Málaga Santera
La corona que le será impuesta el próximo domingo a María Santísima de Consolación y Lágrimas es un trabajo de joyería realizado por la firma Fernando Joyeros, mientras que la orfebrería ha sido ejecutada por el cordobés Manuel Valera.
Fernando Joyeros ha diseñado una corona que recuerda a las malagueñas de mediados del siglo pasado, de canasto alto. La pieza es de plata de ley cincelada y bañada en oro, totalmente de artesanía. Está enriquecida con 14 amatistas de talla brillante, 18 de talla esmeralda, 8 de talla carré y 6 de talla pera. En el resplandor y en el canasto figuran perlas cultivadas.
La cruz que remata la corona es de oro de ley de 18 quilates, con amatistas, y en el centro hay incrustado un diamante fino de un quilate de peso, que es regalo de Fernando Joyeros a la Archicofradía de la Sangre con motivo de su quinto centenario fundacional. En el canasto figuran dos escudos frontales realizados en esmalte a fuego: el de la cofradía en un lado y un 'Ave María' en el otro, junto a plata envejecida. La rica pieza de joyería está expuesta en los escaparates de Fernando Joyeros, en la céntrica calle Strachan.
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